Auditorio Manuel de Falla
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Programación Auditorio Manuel de Falla
"Música y Amor" del Orfeón de Granada
La pasión amorosa como fuente de inspiración

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Sábado, 25 de abril de 2020

20.00 horas
SALA SINFÓNICA A-B
10 €

Programa
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“MÚSICA Y AMOR: La pasión amorosa como fuente de inspiración”.

 Drei zweistimmige Lieder, Op. 43 / Robert Schumann (1810-1846)
1. Wenn ich ein Vöglein wär.
2. Herbstlied.
3. Schön Blümlein.

• Ständchen, D. 920 / Franz Schubert (1797-1828)

• Dolly Suite, Op. 56 / Gabriel Fauré (1845-1924)
1. Berceuse. Allegretto moderato.
2. Mi-a-ou. Allegro vivo.
3. Le jardín de Dolly. Andatino.
4. Kitty-valse. Tempo di valse.
5. Tendresse. Andante.
6. Le pas espagnlo. Allegro.

• Liebeslieder Walzer, Op. 52 / Johannes Brahms (1833-1897)
1. Rede, Mädchen.
2.  Am Gesteine rauscht die Flut.
3. O die Frauen.
4. Wie des Abends schöne Röte.
5. Die grüne Hopfenranke.
6. Ein kleiner, hübscher Vogel.
7. Wohl schön bewandt war es.
8. Wenn so lind dein Auge mir.
9. Am Donaustrande.
10.  O wie sanft die Quelle.
11.  Nein, es ist nicht auszukommen.
12.  Schlosser auf, und mache Schlösser.
13.  Vögelein durchrauscht die Luft.
14.  Sieh, wie ist die Welle klar.
15.  Nachtigall, sie singt so schön.
16.  Ein dunkeler Schacht ist Liebe.
17.  Nicht wandle, mein Licht.
18.  Es bebet das Gesträuche.

Intérpretes
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- Leticia Rodríguez,soprano
- Puri Cano, piano
- Juan Antonio Higuero, piano
- Orfeón de Granada
- Pablo Guerrero, director

Comentario
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  Una búsqueda falta de coherencia orgánica y de textura lógica, capaz de aceptar un encadenamiento que se organiza según fragmentos de una intimidad que circula libremente entre el pentagrama de los Otros y del propio júbilo enamorado. Detrás de esos fragmentos, de esos interrogantes y esas travesías, de la temblorosa conciencia subjetiva, está el otro lado del jardín donde suceden realmente las cosas.   Se trata, entonces, de los fantasmas, de los héroes musicales, de esa identidad trascendente que otorga el amor cuando nos ayuda a dibujar nuestro propio mundo interno. En última instancia, de esa fascinación, de ese pilar definitivo que hace de la música una reconciliación final. Pese a nuestro tiempo cansado.   Nuestro concierto será una partitura escrita desde los parturientos temblores, desde la perplejidad metafísica, desde el hondón del alma donde eternamente encontramos para decir a cuenta de lo que nunca terminaremos de decir, y siempre, claro, a corazón alzado. Un devenir preciso y fugaz, un enigma definitivo que se desarrolla en un espacio sonoro. ¿Qué otra cosa puede producir hablar del amor?           

                                                                                                                                                   
Pablo Guerrero Elorza


Si  Robert Schumann se había declarado, en todos sus escritos como ferviente defensor de la superioridad de la música instrumental frente a la vocal, 1840 sería el año de su rendición incondicional, ya que la mejor forma de expresar su amor por Clara Wieck, que ese año se convirtió en su esposa, era a través del lied, de tal forma que la dulzura, la duda y la desesperación de sus lieder ( durante ese año es cuando compone la mayoría de ellos) son reflejo de las diferentes emociones que despertó su amor conyugal y la incertidumbre  de una vida juntos. Para la primera velada musical que Madame Schumann organizó en su domicilio conyugal, al mes de haber contraído matrimonio, Robert Schumann compone Drei zweistimmige Lieder Op.43. Sabemos, por el diario de matrimonio de Robert Schumann, que asistieron al evento unas veinte personas, que Clara interpretaría al piano y su amiga Elisenda List, cantaría los lieder de Schumann compuestos para la ocasión y otros de Felix Mendelsshon. Desconocemos el nombre de la segunda intérprete de estos hermosos lieder, para dúo de voces femeninas y piano, pensados para una ejecución doméstica, ligeros y relativamente accesibles para aficionados, con excepción del acompañamiento de piano de Schön Blümlein, que el compositor pensó para su mujer, excelente virtuosa. Wenn ich ein Vöglein wär, se basa en una melodía popular armonizada con relaciones plagales de original colorido.  Herbstlied, la canción del otoño, describe musicalmente la transición del verano al otoño y el silencio del invierno, así como la esperanza del renacer de la vida con el nuevo año. Las melodías descendentes simbolizan la llegada del silencio invernal, del mutismo de la vida y el amor; la segunda sección, con melodía ascendente y tonalidad mayor expresa la idea de la vuelta a la vida y al amor de la mano de la primavera.   Ständchen, D. 920  de Franz Schubert para coro masculino, mezzosoprano y piano, con poema de Franz Seraphicus Grillparzer es un encargo que la profesora de canto vienesa Anna Fröhlich hace al compositor, para celebrar el cumpleaños de su alumna Louise Gosmar en julio de 1827. Franz Schubert  llevó una vida bohemia, rodeado de amigos intelectuales y cantantes, con gran gusto por lo popular y las tabernas, muy alejado de la etiqueta nobiliaria de la época y de los salones. Gustaba organizar veladas musicales y poéticas en su casa, que se conocen con el nombre de schubertiadas. Su gran afición por el alcohol y las relaciones amorosas desencadenaron una sífilis y su vida amorosa quedó truncada convirtiéndose en un hombre” miserablemente infeliz”.   Jessica Duchen, biógrafa de Gabriel Fauré, nos presenta al compositor como  un hombre tremendamente atractivo para las mujeres de la época y señala que  “sus conquistas fueron legión en los salones de Paris”, ya que según su alumno Alfredo Casella, Fauré tenía “los grandes, lánguidos y sensuales ojos de un impenitente Casanova”. En 1892, el compositor inicia una relación apasionada con la cantante y excelente conversadora Emma Bardac. Los años apasionados de Gabriel y Emma fueron también años de una explosión de creatividad y durante este periodo  escribe la Suite Dolly Op. 56, una colección de piezas para piano a cuatro manos,escritas o revisadas entre 1893 y 1896, para celebrar el cumpleaños y otros acontecimientos de la hija de su amante, aunque los biógrafos de Fauré, no saben si la hija de Emma Bardac es fruto de su matrimonio con el banquero parisino Sigismond Bardac o de su relación con el compositor. Las piezas que configuran la suite presentan la delicadeza de la infancia: desde la canción de cuna de Berceuse, la referencia felina en Mi-a-ou, pasando por la preciosa melodía, con movida armonía y claro y sutil contrapunto de Le jardin de Dolly, el mundo de las mascotas, en referencia al perrito de los Bardac en Kitty-valse, el lirismo cromático de Tendresse y la pintoresca y animada danza española de Le pas espagnol.   Cuando Johannes Brahms conoció a Clara Schumann se fraguó una profunda amistad artística e intelectual que derivó en un profundo amor y  así, escribió a su amigo el violinista Joseph Joachim : “creo que no la respeto y admiro tanto como la amo y soy presa de su hechizo. A menudo debo contenerme con fuerza para no rodearla en brazos… en silencio”. Este profundo amor  acompañó  al compositor toda su vida, y cuando Clara murió en 1896, Johannes moriría 10 meses más tarde, en abril de 1897. Aunque no sabemos el contexto exacto que motiva la composición de su op.52, hemos de suponer que la fuente de inspiración es el amor a Clara, de tal forma que las notas dibujan en sus melodías y armonías las palabras amorosas de los poemas de Georg Friedrich Daumer, conocido por el seudónimo de Polydora. Los Liebeslieder op.52, para coro y piano a cuatro manos están escritos en un estilo de landler popular, con tempo de vals ralentizado, usando gran cantidad de modificaciones rítmicas gracias al uso de hemiolas y síncopas, de carácter lírico, nunca dramático, con melodías cantables en las que se denota la influencia de Schubert, armonizadas  en terceras y sextas, y con una densa textura en el piano plena de líneas melódicas independientes que requieren gran maestría, provisto de introducciones, interludios y postludios que otorgan al piano la misma función expresiva que al poema. Los distintos valses se conectan tonalmente (tonalidades de la dominante, subdominante y relativas) de forma intencionada y van otorgando a cada pieza una mayor energía y dinamismo. Los textos pertenecen al imaginario de lo pastoril haciendo referencia a conmovedores pajarillos, las estrellas, la luna, la mujer, la naturaleza, usando las tonalidades menores para momentos nostálgicos y tonalidades mayores para la exaltación alegre del amor.                  

  Elena López Wehrli

 
 
           
           
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